Sobreviví a septiembre.
Los exámenes de septiembre fueron muy bien. Mejor de lo que yo esperaba y un poco peor de lo recomendable, nada que no se arregle con algún que otro soborno sexual (hasta hoy no me han funcionado, ¡pero por probar!).
Despues de unos dias de trabajo/descanso, he vuelto a la facultad para contemplar con cierto horror, que todo sigue igual o peor. Los profesores nazis siguen sin jubilarse, la automatrícula sigue siendo un asco y los gatos siguen con su política de copulamientos masivos a todas horas.
Es el segundo punto donde me han tocado el alma. No es que el precio de la matrícula sea un abuso, o sea exagerado. Es que, ¡directamente es imposible de pagar! no les digo más que es un número de cuatro cifras, tres de las cuales son unos (ni lo intenten, aquí el sudoku no les servirá para nada).
En fin, despues del susto han comenzado las clases y, por lo que se ve, esto promete ser un curso de mucho terror y sufrimiento ¡menos mal que es el último, teóricamente!
Esto puede significar dos cosas: que deje de escribir, abrumado por la carga lectiva y desterrado de toda vida social, o que escriba a saco sin concesiones a la ética ni a la estética.
Solo ese que está en lo alto puede saberlo: El pintor que lleva dos dias en el andamio frente a mi balcón.
Empezamos!

Soy informático, dibujante, músico y cervecero activo.
Con esto, una persona humana ya tendría bastante, pero no, ¡el señorito tenía que ponerse a estudiar magisterio!