Jugando a las cocinitas.
Tengo los ingredientes, tengo los utensilios, incluso tengo ese horrible reloj de pared con ilustraciones de pájaros que se retrasa 12 minutos.
Acabo de poner el butano. Los grifos no gotean. Hay cuatro vasos que, seguramente, fueron envases de nocilla en una vida anterior. Cubiertos de aluminio, manteles horteras y dos tubos fluorescentes para lograr el ambiente adecuado. Y ¡por fin conseguí abrir la fiambrera de las albóndigas!
Pasen, pasen, por favor. Vayan sentándose donde puedan. No, mejor no se quiten los zapatos. Ya falta muy poco para servir los aperitivos. Mientras tanto pueden ir abriendo los chetos.
¿Está todo a su gusto? Señora, por favor, devuelva el florero a su sitio. El menú de hoy comienza con unos entrantes didácticos en salazón y unos carpaccios de psicologia del desarrollo que esperamos les guste. Si, el cocinero está formándose en las nuevas técnicas de Nouvelle Educere Cuisine. Así, mientras charla con ustedes, estudia y practica al mismo tiempo. Les recordamos que se servirá vino y cervezas durante la velada, aunque la cantidad está por confirmar.
Deben saber que en esta cocina son libres de charlar al cocinero y de dar su opinión sobre los platos. Ruego, eso si, que se abstengan de arrojar objetos contundentes al mismo. La cocina es prestada y queremos que todo siga en buen estado.
Al terminar, nos iremos al local del entresuelo, donde recientemente han abierto una coctelería de mucho postín y a precios populares que les encandilará, seguro.
Esto empieza señores, desabróchense los cinturones y disfruten de nuestros platos.

Soy informático, dibujante, músico y cervecero activo.
Con esto, una persona humana ya tendría bastante, pero no, ¡el señorito tenía que ponerse a estudiar magisterio!