Categoría: Psico Tapas
10 Septiembre 2005
Una de las consecuencias de estar en período de exámenes es tener que rellenar unos cuantos millones de fichas (con los datos personales) que no entregaste a su debido tiempo.
El miércoles, sin ir más lejos, estando en pleno proceso "rellenativo", tuve que echar mano del tubo de pegamento para pegar una foto a la ficha en cuestión.
Al destapar el tubo... se me nublaron los sentidos. Se me ensanchó el alma, el cerebro y un ojo por la alérgia, y en ese momento de confusión, hice un viaje en el tiempo, a una imagen en color sepia:
Yo con 5 años, pegando cromos de monstruos con el pegamento imedio. El cromo del 'fantasma bélico', para ser exacto.
Un viaje en el tiempo 20 años atras y sin deLorean, ¿qué les parece? ¡No, señora! ¡No es el mismo pegamento que inhala su hijo para pegarse 'viajes'!
Esto, como todo en esta vida, ya está inventado, y me juego el cuello a que a ustedes también les ha pasado lo mismo alguna vez. Si ha sido un viaje placentero, ¡enhorabuena! Si el recuerdo ha sido malo, échenle la culpa a Proust, al Efecto Proust.
Si han leído "En busca del del tiempo perdido" (yo no), encontrarán una parte en la que el protagonista moja una magdalena en un vaso de té, provocándole un estado brutal de ilusión, donde todo el pueblo cobra vida a su alrededor, !y con solo una magdalena¡ ¡imagínense si hubiera sido un sobao!
¿Quiere esto decir que la mente asocia fragancias a recuerdos? ¿Influye el olfato en nuestro desarrollo psicológico? ¡Y yo que sé! ¡supongo que si! La verdad es que este tema solo viene a raíz de la experiencia mística del pegamento del otro dia, así que les dejo unos enlaces donde la gente capacitada estudia el tema a fondo y con muchos pares de dioptrías:
Viendo, oyendo y oliendo el mundo (Instituto médico Howard Hughes)
Los poderes de la nariz (MuyInteresante.es)
Bueno, y en un blog vecino están haciendo colección de estos cromos desde hace poco:
VideoArena Pocket Edition.
servido por Dani
1 comentario
compártelo
6 Septiembre 2005
San Malaquías y Nostradamus eran unos aficionados, unos charlatanes de medio pelo. Y sus profecias, fiables como galletitas de la suerte de un restaurante oriental. Son todo eso y más si los comparamos con la auténtica y original ¡Profecía de la autorrealización!, ¡hawhawhaw!.
Suena bien, ¿verdad? Esto lo pueden utilizar en cualquier reunión social para quedar como reyes ante sus amistades más odiosas. Empecemos.
Los humanos tenemos la manía de etiquetarlo todo. No señora, su obsesión por el DYMO no cuenta. Me refiero a las etiquetas que ponemos, por ejemplo a la música, al cine, a las cosas y a las personas.
Si nos gusta un grupo que no conoce nadie, decimos:
- Hey tios, conozco a los FuckingBears, un grupo 'underground' que es la leche.
Claro, que si de repente sus canciones llegan a los 40 principales:
- Oye ¿estos no eran los FuckingBears? ¿los que te molaban?
- Bah! ¡Se han vuelto comerciales, los tios asquerosos!
Etiquetas por aquí y etiquetas por allá. Posiblemente sirvan para organizar la información en nuestro cerebro y en nuestros archivadores, pero también tienen una parte negativa. ¡El lado oscuro de las etiquetas!
Esta oscuridad entra cuando etiquetamos (o estigmatizamos) a las personas: "Tu hermano es un poco rarito, no?", "Pascual es un rencoroso y un feo", "¿Has visto a Marta? Es una calientaxxxxxx de cuidado" etc.
Tampoco hay que ponerse dramáticos, las etiquetas también pueden ser positivas y maravillosas, pero como a mí siempre me han puesto las negativas, no tengo ganas de alegrías.
El caso es que las etiquetas siempre se refieren a lo que se piensa de una persona, a las expectativas que se tienen de ella. Lo bueno y lo malo de esto es que, en la mayor parte de los casos, las expectativas se cumplen. Esto es ¡La Profecía de la Autorrealización! Hawhawhaw!
Esto de la profecía significa que las personas etiquetadas (o sea, todos nosotros) tendemos a ajustar nuestro comportamiento a las expectativas que los demás tienen de nosotros. ¿Quieren un ejemplo?
A ver, a alguno de nuestros invitados seguro que de pequeño le decían que era muy gracioso, se reían con sus ocurrencias y trastadas, etc. Cuando llegó al colegio se conviertió en el alma de la fiesta y todo el mundo le buscaba cuando quería pasar un buen rato. Ya en el instituto se conviertió en el payaso oficial de la clase, y así ad eternum. Bien, podríamos decir que a usted le etiquetaron como 'el gracioso', ¿no? Ahora bien, ¿es gracioso todo el día? ¿no tiene momentos malos? ¿acaso no llora con 'Pasión de gavilanes'? seguramente si, pero tambien, seguramente, cuando llega a su círculo social habitual, se traga toda su hiel y se transforma en el Krusty de turno. ¿Por qué? Por ¡La Profecía de la Autorrealización! Hawhawhaw!
Otro ejemplo gráfico: un padre que no tiene muchas expectativas sobre su hijo, piensa que nunca va a llegar a nada y que con su comportamiento está perdido en esta vida. De vez en cuando incluso grita: "¿Pero tu eres tonto, o que?". Seguramente, cuando el niño haga algo mal, reciba una reprimenda, pero no recibirá infomación de como invertir esa conducta, ni tampoco recibirá un apoyo cuando haga algo bien (habrá sido un acto anecdótico, mi hijo es tonto). Así, el hijo asimilará las expectativas del padre y se transformará en mi-hijo-es-tonto.
Esto de la profecía también se llama "Efecto Pigmalión" que suena así como más aristocrático o de novela negra, ¿no? Úsen el término que más les convenga, dependiendo de su público.
Pues ya está, la conocen ¡La Profecía de la Autorrealización! Espero que ahora se lo piensen dos veces antes de etiquetar a las personas ¡Que es muy delicado, hombre! Piensen que ustedes tambien estan siendo etiquetados en este mismo momento... (¡hawhawhaw!)
servido por Dani
3 comentarios
compártelo
5 Septiembre 2005
"Tu no les hagas caso hijo. Anda, ven que te lime las escamas."
En el anterior post, quedamos en que los americanos salieron con el rifle a limpiar las calles de anormales, que eso no era bueno para el mundo. Pues bien, piensen por un instante que son americanos y tienen que ir a la "cacería anual del anormal" de Míchigan. ¿Como distinguirían a una persona anormal de una que no lo es?
A ver, usted. Si, el de la papada, contésteme a esto: para usted, ¿que es una persona anormal?
- Pues... una persona que no es normal.
Oh, muy agudo, caballero, y entonces para usted ¿què es una persona normal?
- Umm... pues ¿alguien como yo?
Ah, usted se considera normal. ¿¡Con esa camisa de poliester fosforito, quiere que pensemos que es normal!? ¡Venga hombre!
- Oiga, déjeme tranquilo que yo no le he hecho nada. Además, estoy aquí de rebote, que estaba buscando recetas afrodisíacas.
Bueno, dejémoslo estar, pero vaya yéndose por donde ha venido, que aquí no aceptamos a los de su calaña. ¡Fosforito! ¡Ja!
Sigamos con lo nuestro, que es definir que es normal, y que es anormal. Pues lo siento, ¡no se puede! dependiendo del criterio que sigamos, el resultado será distinto. ¿Quieren conocer alguno de esos criterios? ¿Como que no? Tranquilos, que no duele:
· Criterio estadístico: Muchas veces lo escuchamos por la tele, "el 72% de los españoles no se lava los pies". Eso es una amplia mayoría, ¿verdad? pues esos entrarían en la normalidad. Si usted se los lava periódicamente, es un anormal. El problema de este criterio es fácilmente reconocible: nos sirve para saber con qué frecuencia se da un comportamiento en la sociedad, pero no nos sirve para decidir si esa conducta es adecuada o no.
· Criterio médico-clínico: Este es muy fácil. Si está enfermo, si tiene síntomas de catarro, si le ha salido un granito en la axila, es usted anormal. Utilizar este criterio a secas no tiene futuro, porque más tarde o mas temprano todos seríamos anormales.
· Criterio socio-cultural: La anormalidad social es la inadaptación, marginación y segregación de un individuo por el grupo dominante. Suena chungo, ¿verdad? A este criterio se le critica que es muy relativo, ya que depende del contexto en el que nos encontremos. Cada sociedad, en cada momento histórico es quien determina a sus anormales. Usted puede pasar por un cualquiera en su barrio de toda la vida, pero imagínese que viaja al Polo Norte. ¿Que pensarían de usted los esquimales cuando le vieran con los labios morados e intentando orinar a sotavento sin conseguir resultado alguno? Pues pensarían "No es normal, esta persona, no"
· Criterio normativo: Este es el 'cáguense'. Piensen en el hombre ideal. El hombre, utópico. El hombre perfecto. Autorrealizado, con equilibrio personal y social y que defeca flores perfumadas. Ese hombre que no ronca ni se tira pedos. Pues ese hombre, que TAN POCO se parece a usted, ese, es el prototipo de normalidad para este criterio. Nada más que añadir, me vuelvo con mis amigos los anormales.
· Criterio legal: Para la legalidad, una persona normal es la que tiene capacidad para controlar adecuadamente su persona y propiedad. Es decir, si una persona no es responsable de sus actos, igual que un niño no puede tomar decisiones sin un tutor, es incompetente legalmente, y por lo tanto entra en la anormalidad.
· Criterio subjetivo: Este criterio se centra en el individuo, en como se siente uno mismo. La anormalidad en este caso, es un estado de sufrimiento y conflicto peronal que afecta a todos los aspectos de la persona.
Bueno, basta ya de criterios, ¿no creen? Supongo que ya podrán hacerse una idea de lo que es normal y lo que es anormal. ¡Ah! ¿Que no pueden? Tranquilos, que yo tampoco, es normal.
Solo tengan en cuenta que todo depende del cristal con que se mire, y que para colmo, un solo cristal no basta, ¡que el hombre es multidimensional, leches!, ¡que no todo es pim-pam pim-pam!
Ténganlo en cuenta. ¡Es una orden!
servido por Dani
5 comentarios
compártelo
4 Septiembre 2005
América, lo que es América capital, siempre ha sido muy suya. Desde hace unos meses, sin ir más lejos, se han propuesto que el creacionismo, o mas bien la "teoría del diseño inteligente" comparta páginas de libros escolares con el evolucionismo de Charles Darwin.
Tú, con tu pensamiento científico-humanístico forjado a base de duras EGB's, lo ves y piensas que tanta hamburguesa les ha trastocado la mente, que vaya puritanos y encima tontorrones atrasados en el pensamiento mundial.
Bueno, pues tú dices eso pero yo te digo ¿atrasados? ¡Para nada!
Sin ir más lejos, fueron los americanos los primeros en acoger, adaptar y aplicar el Darwinismo en sus propias carnes (carnes de vacuno, solo cuartos delanteros)
Fue a finales del siglo XIX cuando, emocionados por las teorías darwinianas, los americanos (no se sabe cuantos) empezaron a pensar. Y de tanto pensar, se les secó el cerebro y llegaron a divertidas conclusiones. La principal fue que si en la naturaleza solo sobrevivía el más fuerte, en la sociedad, que es más naturaleza aún, también debería ser así.
Así pues, se lanzaron a las calles con sus rifles a la búsqueda de gente defectuosa. Llegaba el 'sálvese quien pueda', y llegaba con el nombre de Darwinismo Social.
Esta corriente, con la premisa de que las características de las personas son innatas y hereditarias, y que además no se pueden cambiar, fue la justificación / excusa para poder perseguir a los negritos, que claro, como eran más débiles que los rifles, sucumbían ante el poder de la madre naturaleza. Fue la justificación perfecta para que los pobres siguieran pobres: "¿Tu padre era pobre? Pues tú la llevas clara porque la naturaleza te puede, chaval. Te doy un pavo si te bajas los pantalones". Fue la justificación definitiva para castrar a toda persona con deficiencias, que, como todos sabemos son una grave amenaza social.
Para rematar del todo a la jaca, tuvo que salir a la palestra el primo y alumno de Darwin, Francis Galton, que no pilló de la misa la mitad y encima estaba cabreado por las collejas que Charles le propinaba cuando no le entraba la lección. Podríamos decir que tenía el síndrome del discípulo resentido, pero no lo vamos a decir, ¡que se chinche!.
Este Galton, fue el super defensor de la Eugenesia, que es básicamente, mejorar una raza mediante la selección de los individuos más chulos y hermosos. Así, ya empezaron más en serio con más higienes raciales y mas esterilizaciones, etc.
- Hombre, que es el primo de Darwin, habrá que hacerle caso.
- Ya pero Darwin está en contra.
- Pero bueno, ¡y Darwin que leches sabrá!
Todo esto acabaría ("oficialmente") cuando vino Hitler, que era malo malísimo, haciendo lo mismo. Los americanos se enfadaron muchísimo, tacharon a Hitler de copión, y se buscaron otro juego llamado conductismo (del que hablaremos en otra ocasión).
Así pues, guárdese de llamar atrasados a los americanos, porque fueron los primeros en usar el darwinismo. Es más, ¡en cualquier momento podrian utilizarlo contra usted! Y encima mezclado con dios, ¡se caga la perra!
servido por Dani
4 comentarios
compártelo